
que entre los luminosos velos juegan al escondite,
pero escondiéndose para dejarse encontrar.
Felinas gotas turquesa que susurran y suspiran profundo.
Finas líneas rosadas transmitiendo en positivo,
suaves y frágiles, alegres.
Lenguaje embriagador, desconocidamente conocido,
cercanamente lejano, tan amado que pasa la frontera al odio,
odio imposible de sentir.
Ansia por encantarse una vez más,
abandonando el cuerpo y perdiendo el alma.
Finos y brillantes hilos de oro interfieren las miradas,
que entre luminosos velos juegan al escondite,
escondiéndose y encontrándose,
deseosos de finalizar el juego pero radiantes por él.





